The Walt Disney Company, ¿qué te está pasando?

Hablar de Disney, ya no es hablar solamente de películas animadas. Con el paso de los años, la compañía ha ido apoderándose de las grandes productoras de cine del momento, hasta abarcar el conglomerado que hoy en día es: Walt Disney Pictures, Pixar Animation Studios, American Broadcasting Company (ABC), Buena Vista Motion Pictures Group, Lucasfilm, Marvel Entertainment, y la más reciente, 21st Century Fox. Es por tanto, que el término de “películas de Disney” ya no sólo son películas animadas de princesas, sino que también hay superhéroes y guerreros, gente de calle y “gente de galaxia”. Por esa misma razón, la productora primogénita, Walt Disney Studios, está viendo un cambio radical tanto en la forma de contar las historias, como en su contenido. 

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La sociedad ha evolucionado, y por lo que respecta a derechos humanos, a pasos agigantados afortunadamente. Hace unos años, acostumbrábamos a ver princesas que no podían vivir ni tenían sentido sin su príncipe. No obstante, y a partir de los 90 principalmente, empezaron a llegar una nueva generación de princesas mucho más guerreras, y mucho más independientes. De hecho, en el último de sus estrenos, Ralph rompe Internet (Rich Moore y Phil Johnston, Walt Disney Pictures 2018) han querido dejar claro este cambio de forma evidente. Por primera vez en la historia de la compañía, se ha decidido hacer un crossover juntando en el mismo film a todas las Princesas Disney, con un guión pícaro y humorístico en el que Vanellope Von Schweetz, protagonista de la película, no entiende el comportamiento de sus compañeras, incluso riéndose de ellas parodiando sus números musicales. ¿Cómo de bueno es este nivel de autocrítica por parte de la productora?

Además de todas las princesas, Ralph rompe Internet aprovecha para “alardear” de todo lo que es la compañía. Es por esa misma razón por la que podemos encontrar personajes como BuzzLightyear (Toy Story, Pixar Animation Studios 1995), Groot (Guardianes de la Galaxia, Marvel 2014), o Stormtroopers (Star Wars, Lucasfilm 1977). De hecho, incluso en la escena en la que se encuentran todas las Princesas Disney, Vanellope se sorprende porque no logra entender a la princesa Mérida (Brave, Pixar Animation Studios 2012), la única princesa considerada como tal que pertenece a otra productora que no es Walt Disney Pictures.

Film Review Beauty and the Beast

Pero el cambio de mentalidad de Disney no sólo lo vemos en las princesas. En sus últimas entregas, la productora está dejando claro que está abierta a mostrar un mundo más real por lo que a las personalidades de sus personajes se refiere. Por ese motivo, podemos encontrar como cada vez más se trata con más normalidad el tema de la homosexualidad en sus películas. De hecho, podemos encontrar personajes abiertamente LGTBI+, como Lefou (Josh Gad) del remake de La Bella y La Bestia (Bill Condon, Walt Disney Pictures 2017). Las críticas por esta interpretación del personaje no tardaron en llegar, pero los directivos de la compañía decidieron obviarlas, e incluso poniendo en duda la orientación sexual de personajes míticos como Terkina (Tarzán, Walt Disney Pictures 1999), Francis (Bichos, Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios 1998 ), El Genio (Aladdín, Walt Disney Pictures 1992) o la más sorprendente de todas, la Princesa Elsa de Arandelle (Frozen, Walt Disney Pictures 2012). De hecho, los rumores para la segunda parte de la película giran alrededor de ésta idea: la primera Princesa Disney homosexual.

No obstante, y como he dicho anteriormente, los cambios no sólo se perciben en el contenido de las historias, sino también en la forma en la que están contadas. La compañía tiene como personaje de referencia a Mickey Mouse, todos sus compañeros, y todas sus princesas. Pero sorprendentemente, no hay expectativas de futuro para la compañía para presentar una nueva princesa a corto plazo. Esto no significa que no vayan a haber películas de las productoras, simplemente es que apuestan por material de éxito seguro, es decir, han puesto de moda los remakes (volver a realizar una película pero adaptándola en su forma y contenido a la actualidad, especialmente en Live Action, es decir, adaptar películas de animación pero en acción real), y las secuelas, es decir, crear grandes sagas de sus películas y no crear un universo para una sola entrega.

Entre los últimos grandes éxitos de la compañía podemos encontrar ejemplos de ambos caminos: tras 14 años, el pasado verano se estrenó la que se considera la película de animación del año, Los Increíbles 2 (Brad Bird, Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios 2018); o el remake de una de las míticas películas de la productora, como es La Bella y La Bestia (Bill Condon, Walt Disney Pictures, 2017).

El éxito y la buena acogida de estos casos, ha hecho que la compañía haga oficial el calendario de sus próximas películas, entre las que podemos encontrar un sinfín de secuelas, como Toy Story 4 (21 de junio de 2019), o Frozen 2 (22 de noviembre de 2019). Aunque los fans de la productora están entusiasmados por los próximos estrenos de remakes más que por las secuelas, y es que Disney ha preparado las películas de acción real de Dumbo (29 de marzo de 2019), Aladdín (24 de mayo de 2019), o El Rey León (19 de julio de 2019). Pero no os asustéis, porque está claro que la compañía también estrenará nuevo contenido, como Artemis Fowl (9 de agosto de 2019), o el nuevo trabajo de la filial estrella de la compañía, Pixar Animation Studios, Onward (6 de marzo de 2020), que además estará protagonizada por Chris Pratt y Tom Holland.

Por tanto, podemos ver que Disney está cambiando. Habrá gente que para bien, otra gente estará disgustada por el nuevo camino de las tramas de sus historias. Lo que está claro es que Disney no se va a cansar de darnos lo que mejor sabe hacer: magia.

Los Goya 2019 se tiñen de inclusivos

Como los niños de San Ildefonso, así han salido Rossy de Palma y Paco León a anunciar, esta mañana de diciembre, los nominados de los Premios Goya 2019. Los candidatos tendrán que esperar a la gala del 2 de febrero en Sevilla – será la segunda vez que la celebración se produzca fuera de Madrid -, para saber si su nombre será el mencionado como ganador de la escultura de cera y bronce del pintor Francisco de Goya.

Rossy de Palma y Paco León, anunciando las nominaciones – Créditos: EFE

A la 33 edición del máximo galardón del cine español, se han presentado 151 películas, de las que más de un tercio son óperas primas. También concurren 16 cintas iberoamericanas, 47 filmes europeos y 32 cortometrajes.

El reino, con su tratamiento de la trama Gürtel, se alza como gran favorita para llevarse la mayoría de los premios en febrero de 2020. Cuenta con 13 nominaciones, solo seguida de cerca por Campeonesla cinta escogida para representar al cine español en los Oscar – , con un total de 11. Tras estos filmes, se encuentran en número de candidaturas, Todos lo saben y Carmen y Lola, con ocho nominaciones, y Quién te cantará, con siete.

Carmen y Lola es, de entre las cintas más destacadas, la única que destaca por ser la ópera prima de su directora, Aratxa Echevarría, nominada en la candidatura de “Mejor dirección novel”. La bilbaína realizó un anuncio con todas las categorías a las que aspira su largometraje, celebrando el gran logro que esto supone, y agredeciendo las felicitaciones que se han sucedido en la red social, donde califican a la obra de “valiente”, de “innovadora”.

Junto a Echevaría, concurren también en la categoría de “Mejor dirección novel”, César y José Esteban Alenda (Sin fin), Celia Rico (Viaje al cuarto de una madre) y Andrea Jaurrieta (Ana de día), a la que tuvimos el placer de entrevistar en el Festival de Cine de Madrid. Tres mujeres en una categoría, en la que el pasado año, Carla Simón se alzó con el galardón, y con películas con protagonistas capaces de alzar la voz, y de hacer frente a temas muy vedados en el mundo del cine hasta hace apenas unos años.

En el mundo del cortometraje, celebramos las candidaturas en ficción y animación, respectivamente, a Soy una tumba y Matria, ambos incluidos en la recopilación de los mejores cortometrajes nacionales de 2018, que publicamos hace una semana.

El Goya de Honor, ya anunciado antes del evento de hoy, caerá en las manos de Narciso ‘Chico’ Ibáñez Salvador, director de ¿Quién puede matar a un niño?, un thriller de terror que estremeció hasta a Don Mancini, creador de Chucky. El honor parece más nuestro que suyo, entonces.

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Los Oscars de 1963: Jamás existió una enemistad como la suya

Esto es lo que nos cuenta Feud, la última creación de Ryan Murphy de la mano de Jessica Lange y Susan Sarandon

“Anne Bancroft por El Milagro de Ana Sullivan”. Al tiempo que el nombre de la actriz se hacía eco en la sala principal del Santa Monica Civic Auditorium, Joan Crawford dejaba caer su cigarro al suelo apagándolo de un taconazo. Cabeza bien alta, cuello estirado y una sonrisa cargada de malicia, recogía el Óscar que nunca le pertenecería y que deseaba con todas sus fuerzas. Mientras tanto, Bette Davis seguía recuperándose del shock. Por un momento, la mujer con más carácter y quizás talento de Hollywood pensó que había vuelto al ruedo.

¿Qué fue de Baby Jane? será la única obra cinematográfica capaz de reunir a dos leyendas enemigas en un momento en el que sus carreras estaban estancadas: Joan Crawford y Bette Davis. Ambas vieron esta oportunidad como el salvavidas capaz de reflotar su consideración de estrellas. Sin embargo, a diferencia de su compañera de rodaje, Crawford no será nominada por su interpretación coprotagonista; pero una llamada al resto de actrices nominadas pidiendo recoger el galardón en su lugar en caso de que ganasen será la derrota personal, en forma de humillación, que Crawford le hará sufrir a su rival. Por su parte, Bette Davis podría haber hecho historia, podría haber sido la primera actriz en  ser galardonada con tres premios de la Academia (antes de que Katherine Hepburn obtuviera otros tres Óscars convirtiéndola en la mejor actriz del cine clásico, con un total de cuatro premios).

Así  es cómo Crawford sació su deseo de sentir el tacto de la estatuilla dorada por última vez al mismo tiempo que demolía el pedestal de Davis. Una jugada redonda que una vez más terminó con todos los flashes apuntando hacia su tocado, plateado, en la noche del 9 de abril de 1963. Jamás se había preparado tanto para una gala.

Joan, disciplinada y estricta a la vez que obsesa de la limpieza y el orden, no quiso a nadie que no fuese a sí misma. Ni a sus hijos ni a sus maridos. Empezando con un lavado de imagen al crearse el nombre de Joan Crawford dejando atrás a Lucille Fay de Soeur, siempre sintió la necesidad de hacerse respetar. En la cumbre de la Gran Depresión era la actriz a la que todos adoraban y que los hombres más deseaban, pura belleza. Con expresiones faciales marcadas y un rigor inigualable, había nacido para ser apuntada por una cámara, aunque su mejor inversión será su matrimonio con el presidente de Pepsi Cola Alfred Steele del que quedará viuda, convirtiéndose en directora de la compañía durante un tiempo (y heredando también las deudas). Su vida se resume en una mujer dada a sus fans que siempre supo moverse en una industria marcada por el dominio masculino al que se sometió con una increíble superficialidad.

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Bette Davis y Joan Crawford en el rodaje de ¿Qué fue de Baby Jane?

Bette era el talento en persona. Desde sus comienzos en Broadway demostró su perfeccionismo mostrando sus increíbles habilidades, las cuales le sirvieron para cambiarse de industria a la costa oeste. La actriz enseñó su fuerte carácter siempre que pudo. No solo tendrá grandes enfrentamientos con directores, ejecutivos, etc., sino que será la primera en romper el sistema de contratos de los estudios al huir a Londres y demandar a la Warner en 1936. Aseguraba que se había estancado en papeles mediocres y se negaba  a cumplir el largo plazo que imponía el star system. El caso fue resuelto en contra de Davis, la cual tuvo que regresar a Hollywood con la Warner, pero no sin dar pie a que se dieran más casos similares, como el que sucederá en 1943 con su amiga y también actriz Olivia de Havilland. Lo cierto es que este conflicto dio comienzo al periodo más exitoso de su carrera.

Pero para entender la enemistad hace falta remontarse a sus inicios en los 40’. Durante la guerra, Bette era una estrella en auge en la Warner, haciéndose con los mejores papeles. En los cuatro años anteriores al comienzo del conflicto bélico alcanza su máximo reconocimiento al ganar dos Óscars por Peligrosa (1935) y Jezabel (1938). Al mismo tiempo, Joan empezaba a desvanecerse y se ganaba el apodo de “el veneno de las taquillas” por el escaso éxito de sus películas. Así es cómo Crawford no duda en dejar la Metro y firmar por la Warner en un intento de realzar su carrera. Y así lo hizo. En 1945 ganaba el que sería su primer y único Óscar por Alma en suplicio. También será este el filme en el que se realizará el primer emplazamiento de producto como tal en una película en toda la historia del cine. Esa escena en la que Joan se bebe una copa de Jack Daniel’s Bourbon Whisky le iba al pego. Siempre fue muy aficionada a la bebida.

Dos semanas antes de los premios de la Academia, Joan avisó de que no asistiría a la gala por una extraña enfermedad que la tenía postrada en la cama. La prensa hizo eco de su misterioso problema de salud y el jurado, quizás conmovido, se decantó por ella. Sin embargo, la actriz recibió la estatuilla en la cama con un aspecto magnífico y con pocos signos de encontrarse en el estado en el que aseguraba estar. La foto de aquel momento se convirtió en histórica y pocos días después se recuperó casi milagrosamente. Siempre fue una neurótica del éxito.

Joan Crawford recibe el Oscar en cama

El caso es que la actriz servía como garrote perfecto para que la Warner tuviera controlada a la niña rebelde de Bette. Ella tenía un poder inimaginable para cualquier mujer de su época. Era constantemente nominada al Óscar, era costosa, y Joan, además de ser el mensaje de la productora para Davis, era demasiado orgullosa como para quedarse con las sobras de su compañera. No hay espacio para dos mujeres en un pedestal, y ambas estaban determinadas a conseguirlo. A partir de su victoria, Joan interpretaba papeles consistentes de mujeres de cierta edad mientras Bette hacía de chicas florero.

La época de los 50’ y 60’ fue dura para las actrices más mayores. Al finalmente imponerse la ley antimonopolio sobre las cadenas de los majors, el studio system  se desvanecía y se buscaban mujeres de poca edad. Pero Joan y Bette lograron sobrevivir. La primera arrasó a pesar de rodar con coprotagonistas muy jóvenes (como en 1956 con Hojas de otoño) y la segunda consiguió otra nominación al Óscar por su papel en Eva al desnudo (1950). Sin embargo, a finales de los 50’, si bien eran titanes del cine, no se les presentaba ningún proyecto que les permitiera reinventarse y volver a dar otro salto, hasta que sucedió lo inesperado.

El rodaje de ¿Qué fue de Baby Jane? no fue para nada fácil. Ambas actrices se lo pusieron realmente difícil al director, Robert Aldrich, quien no dudó en situar los camerinos de ambas de forma equidistante con el plató. Un buen gesto conciliador por su parte. Una película de serie B que se vendía sola con la fuerte rivalidad de sus protagonistas y que hacía frente al cine protagonizado por chicas como Marilyn Monroe donde unas buenas piernas valían más que cualquier talento. Joan quería volver a ser la chica de moda y Bette un buen guión con el que demostrar sus habilidades. Todo esto a pesar de no tener la frescura de ser jóvenes, con edades que sumaban más de un siglo. Su enemistad era la mejor estrategia de marketing y desde Psicosis de Hitchcock el género de terror estaba en auge, y no había nada más terrorífico que Joan y Bette juntas en escena.

Crawford no tardó en situar una máquina expendedora de Pepsi Cola en el estudio. Siempre era un buen momento para hacer publicidad de su marca. Davis tampoco se quiso quedar atrás, respondiendo con otra máquina expendedora, esta vez de Coca-Cola. Los rodajes se vieron marcados por pequeños rifirrafes del estilo, pero ambas eran conscientes de que su unión era la única posibilidad de conseguir el último repunte en sus carreras.

Y así fue. La obra resultó un éxito rotundo y Bette disfrutó el éxito por las dos. Su interpretación de un personaje tan esperpéntico como ella le hizo brillar en las críticas. Y eso a Joan le ardía por dentro. Acababa de ser eclipsada por su archienemiga en un proyecto que ella misma había propuesto. La estocada final sucedió en el momento en el que se anunciaron las nominaciones a los Óscar: Bette era una nominada indiscutible y Joan, para su sorpresa, se había quedado fuera. Si nunca habían escondido su enemistad, a partir de ahora será la comidilla de Hollywood. Por suerte para Joan, las decisiones de la industria se movían más por contactos y encumbramientos que por transparencia y diligencia profesional. Y ahí entra en juego la prensa sensacionalista hollywoodiense y en especial el papel de Hedda Hopper (enemiga de la también crítica Louella Parsons), la llamada “serpiente de Hollywood”. No existía actor o actriz que no la temiese por sus duras críticas capaces de dirigir la opinión pública hacia el bando que desease. Si bien en un principio se dedicó a alimentar la rivalidad entre las actrices, llegado el momento decisivo no dudó en apoyar a Crawford en su campaña contra Bette. Además de que Joan y Hedda eran amigas ocasionales, Bette no había nacido en la industria, era una extranjera proveniente de Broadway, y era motivo suficiente para no merecer el galardón. Así comenzaron los preparativos para la humillación de Bette Davis en la gala de los Óscar de 1963, la tensión convertida en ambiente.

Fue uno de los mayores retos a los que me enfrenté. Lo digo de manera amable. Bette tiene un temperamento muy diferente al mío. Tenía que gritar todas las mañanas. Yo me sentaba y calcetaba. Calceté una bufanda que iba desde Hollywood hasta Malibú”, aseguraba Joan. Sin embargo, las dos leyendas tenían más puntos en común que diferencias. Joan compitió con Davis toda su carrera por hombres, papeles y portadas de revistas; pero las dos eran muy exigentes consigo mismas, querían hacerse respetar y necesitaban sentirse queridas. Por desgracia ellas no inventaban las normas por las que se regía Hollywood y demasiadas personas se beneficiaban de su enemistad. Ambas eran supervivientes.

Por su parte, Bette admiraba a Crawford: “Joan Crawford y yo nunca hemos sido buenas amigas. No somos agradables. La admiro pero eso no impide que me sienta incómoda junto a ella. Para mí es la personificación de la estrella de cine. Siempre he pensado que la mejor interpretación de Crawford es la de Crawford”.

Una el talento y otra la presencia, sabían que las dos maldiciones de ser una estrella de cine eran el alcoholismo y la soledad. Aunque lo segundo podrían haberlo solucionado con un cigarro y una copa de whisky.

PROFESORES, DE LAS AULAS A LA PANTALLA

Con motivo de la celebración del Día Internacional del Profesor, el pasado 27 de noviembre, he querido hacer honor a los educadores/as que deben lidiar con sus alumnos- o al menos intentarlo.

Al hablar de profesores y profesoras, no dejan de resonar en nuestras cabezas los clásicos estereotipos: desde el que tiene cara de tan buena persona que no sería capaz de suspenderte un trabajo para el que llevas preparándote tres meses y…¡bingo, el 4 es para ti!, pasando por el que “te tiene manía” desde el primer día al pillarte cuchicheando con un compañero, hasta aquél que te saca una larga conversación cuando os saludáis por los pasillos. Ellos y ellas nos guían a lo largo de nuestra formación desde pre escolar hasta la universidad, que no dejan de ser entre 3 y 3 años y medio del tiempo total de nuestra vida. Puede resultarnos poco si consideramos que invertimos hasta 4 años haciendo colas de espera, como por ejemplo para asistir al cine. Aquí está mi propuesta para analizar más de cerca la función de los profesores desde la butaca.

  • La lengua de las mariposas (1999)


Dirigida por José Luís Cuerda, teniendo a Rafael Azcona como co-guionista y  a Fernando Fernán Gómez dando vida a un maestro de un pueblo gallego ¿qué más se puede pedir? Esta película nos sitúa en los momentos previos al estallido de la Guerra Civil española, en los que asistimos a una lucha de fuerzas: el pensamiento crítico que intenta plantear a sus alumnos Don Gregorio se verá interrumpido por la furia del Bando Nacional, que limpiará la aldea de cualquier resquicio de libertad.
A través de Moncho, el niño que siempre está preguntando a Don Gregorio, asistimos a varias lecciones de ciencias naturales cuyo doble sentido es aplicable a los comportamientos humanos. La carga dramática del film hará a más de uno soltar alguna lágrima.

  • El club de los poetas muertos (1989)


En este listado no podía faltar el clásico por excelencia.  Robin Williams en su papel de John Keating formuló una deconstrucción del modo de enseñar en las aulas victorianas de los 60. Gracias a él aprendimos que vivir el momento (carpe diem) es lo más importante de nuestra existencia, y se coló en nuestros corazones tocándonos la fibra más profunda. Nos hizo ver el lado más positivo de le enseñanza: la confianza que depositan maestros como él en sus alumnos, en el futuro.  ¿Quién no ha conocido a un profesor/a tan inspirador como él? Aquél con quien soñarías estar hablando horas y horas y que no se cansaría de adularte para que cambies el mundo, si no fuese porque en la vida real existen otras asignaturas que debes aprobar.

¡Oh capitán! ¡Mi capitán! Nuestro espantoso viaje ha terminado,
La nave ha salvado todos los escollos, hemos ganado el anhelado premio,
Próximo está el puerto, ya oigo las campanas y el pueblo entero que te aclama,
Siguiendo con sus miradas la poderosa nave, la audaz y soberbia nave;
Más ¡ay! ¡oh corazón! ¡mi corazón! ¡mi corazón!
No ves las rojas gotas que caen lentamente,
Allí, en el puente, donde mi capitán
Yace extendido, helado y muerto.

  • En la casa (2012)


Otro profesor de literatura, en este caso Germain Germain interpretado por Fabrice Luchini, protagoniza este film francés inspirado en la obra teatral El chico de la última fila de Juan Mayorga. Con pedazos de drama, comedia y sobre todo intriga, este personaje descubrirá que existe esperanza a final de un túnel repleto de alumnos por debajo del nivel que espera, dándole la oportunidad de escribir una novela al chico rezagado que se sienta al fondo del aula: Claude García (Ernst Umhauer).
A partir de entonces el adolescente manejará al realidad a su antojo inmiscuyéndose en la intimidad de los hogares de uno de sus compañeros y de su propio profesor. La película nos transporta a una línea divisoria bastante difusa entre la realidad y la ficción dentro del relato, un juego que resulta cuanto menos sorprendente y atractivo, sin dejar indiferente a nadie. Probablemente por ello el jurado del Festival de San Sebastián le otorgó ese mismo año el galardón a Mejor película y mejor guión.

  • El indomable Will Hunting (1997)

Amada por gran parte de los espectadores, el terapeuta y a la vez profesor Sean McGuire, acompañará Will Hunting (Matt Damon) en su proceso de liberación de una alta carga emocional que le ha acompañado durante toda su vida. Gracias a ello, conseguirá desarrollar el gran talento que posee para las matemáticas.
Una vez más se nos presenta al maestro, interpretado por Robin Williams,  como mentor en los momentos más complicados de un alumno: la búsqueda de su propia identidad, de la mano del director Gus Van Sant. Se trata de un film que consigue conmocionarnos con frases como esta: “No sabes lo que se siente al perder a alguien, porque sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo. Dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo.”.

  • La ola (2008)

Ha quedado claro que los profesores pueden ser gran parte de la fuente de inspiración que lleva a sus alumnos a emprender proyectos maravillosos, pero esa misma fuerza puede convertirse en algo no tan positivo. Para muestra, esta película.
En este drama el profesor, interpretado por Jürgen Vogel, intentará llevar a cabo un experimento para hacer comprender a una clase la forma en que actúan los gobiernos autoritarios. Pero las consecuencias de lo que empieza siendo una inofensiva tarea de del colegio acaban yéndosele de las manos hasta desembocar en sucesivos actos de violencia y delincuencia. Se trata de un film, inspirado en el experimento La tercera ola, que hace reflexionar al espectador sobre los fanatismos y sus límites, en una Alemania donde se da por sentado que un cuarto Reich no es posible. Su director y guionista, Dennis Gansel, se ganó la permanencia en la cartelera alemana durante 10 semanas.

Sobre la dirección fotográfica

La Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid inicia este año un nuevo proyecto que ya ha cautivado a varios estudiantes: el Club Internacional de Cine. Irene Garmtz fue la invitada de la semana pasada e impartió el pasado miércoles una sesión sobre la dirección fotográfica en una rebosante sala multiusos.

Irene comenzó enseñándonos la influencia de la iluminación en la manera de caracterizar a un personaje. Así, Marlon Brando tiene un aspecto muy distinto en El Padrino y en El último Tango en París aunque ambas películas sean del mismo año (1972)de forma que la luz ayuda a definir ciertos rasgos de un personaje que el espectadora vinculará a una personalidad determinada. La narrativa va de la mano de la fotografía.

Tras aclarar el concepto de dirección fotográfica, algo nublado en la mente de algunos estudiantes, Irene guió a los allí presentes por un recorrido con paradas en sus tres películas favoritas desde la perspectiva  fotográfica: The Neon Demon, Mommy y Una chica vuelve sola de noche. Su elección fue muy acertada para mostrar los diferentes tipos de filtraje en cámara o recursos fotográficos empleados por los directores de fotografía de sendas películas.

En una escena de The Neon Demon en la que los comentarios de los personajes resultan muy impostados y falsos, la iluminación se acompasó  a la narrativa con luces de neón muy irreales en el baño de una discoteca haciendo honor al título de la película. Irene nos reveló que gran parte de las escenas de esta película se consiguieron aplicando vaselinas en el objetivo de la cámara, en su mayoría angulares para sugerir una sensación de claustrofobia en el espectador.

El caso de Mommy es de los más impactantes: el encuadre de la película acompaña a los sentimientos del protagonista, un niño afectado por la enfermedad de su madre que al principio se nos presenta como muy cohibido. Pero en un determinado momento- lamentamos el spoiler estético- dicho encuadre se rompe mientras el niño monta en su skate con un Oasis más liberador que nunca sonando de fondo. También hay que resaltar el contraste entre la luz natural que ilumina a los personajes durante la mayor parte del metraje y una escena en la que la luz está coloreada artificialmente.

El último film de la trilogía fue Una chica vuelve a casa sola de noche, con una fotografía dominada por el blanco y negro que contrasta a la perfección con las otras dos películas que nos expuso Garmtz.

A las directoras de fotografía también les toca vivir con ese dejà vu que las impide tomar las riendas en muchas grandes producciones o en largometrajes, quedando relegadas al ámbito de la publicidad o de los mediometrajes. Y para erizar todavía más el vello, destacamos que ninguna mujer ha ganado el Oscar a Mejor Dirección Fotográfica y que solamente una ha estado nominada a un Goya, Cristina Trenas, por New York Shadows.

“Esta categoría siempre ha estado muy dominada por hombres, así que estoy entusiasmada, no me lo creo; no es un tópico decir que para mí, la nominación ya es el premio”, estas fueron las primeras palabras de Cristina tras recibir la expectante noticia. New York Shadows, la película que  llevó su nombre a lo más alto “es muy experimental y de bajo presupuesto, de hecho éramos un equipo hiperreducido y desde el principio supimos que todos íbamos a tener que hacer de todo”, señaló Trena.

Como se ve, la mayor parte de nombres que aparecen en los créditos de cualquier película que nos terciemos a ver son hombres, pero no porque a las mujeres no nos interese este mundo y prefiramos no formarnos ni dedicarnos a él. Las profesionales de este sector ven inalcanzable llegar a formar parte del equipo de una superproducción, por lo tanto, están escondidas pero a la vez dando mucha guerra en pequeñas producciones o en cortos como se ha dicho, mientras que el punto de vista de las grandes películas lo ofrecen ellos.

Cristina opinó de su nominación, allá por 2014, que “supone un gran paso en la normalización de la presencia de las mujeres en esta especialidad, los académicos han vencido el machismo del que muchas veces se les acusa y han considerado el trabajo de una mujer en una película pequeña”.

Tras este paréntesis reivindicativo, vamos a repasar las 12 películas con mejor dirección fotográfica para Scout Tafoya, que publicó una lista en Fandor tras encuestar a seis críticos y expertos en cine.

EL ÁRBOL DE LA VIDA’ (TERRENCE MALICK, 2011)

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Director de fotografía: Emmanuel Lubezki.

‘APOCALYPSE NOW’ (FRANCIS FORD COPPOLA, 1979)

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Director de fotografía: Vittorio Storaro.

‘BARRY LYNDON’ (STANLEY KUBRICK, 1975)

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Director de fotografía: John Alcott. Destaca el trabajo de Alcott al iluminar la película únicamente con luces naturales como la de las velas.

DÍAS DEL CIELO’ (TERRENCE MALICK, 1978)

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Directores de fotografía: Néstor Almendros y Haskell Wexler. Esta película fue rodada únicamente durante “la hora mágica”, que se corresponde con la puesta de sol.

‘LOS VIVIDORES’ (ROBERT ALTMAN, 1971)

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Director de fotografía: Vilmos Zsigmond. El estilo está definido por una paleta pastel destilada con filtros dobles y humo.

‘EL CONFORMISTA’ (BERNARDO BERTOLUCCI, 1970)

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Director de fotografía: Vittorio Storaro. Se emplean tonos azules como símbolo de libertad.

‘2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO’ (STANLEY KUBRICK, 1968)

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Director de fotografía: Geoffrey Unsworth.

‘LA NOCHE DEL CAZADOR’ (CHARLES LAUGHTON, 1955)

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Director: Stanley Cortez.

‘LAS ZAPATILLAS ROJAS’ (MICHAEL POWELL Y EMERICH PRESSBURGER, 1948)

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Director de fotografía: Jack Cardiff.

‘EL CUARTO MANDAMIENTO’ (ORSON WELLES, 1942)

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Director de fotografía: Stanley Cortez.

‘CIUDADANO KANE’ (ORSON WELLES, 1941)

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Director de fotografía: Gregg Toland

‘AMANECER’ (F.W. MURNAU, 1927)

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Directores de fotografía: Karl Struss y Charles Rosher.