Inés París: “El sexo determina tu carrera profesional. En el caso de las mujeres, de manera negativa, como un peso”

Quedaban diez minutos para que empezase la película cuando apareció, sonriente y elegante, en la puerta de la Sala Berlanga. Tras atender a algunos amigos y conocidos, aceptó amablemente concedernos los minutos previos al comienzo de la película. Nos invitó ella misma a acceder al interior de la Sala, porque había «mucho ruido». Una directora es una directora siempre. Pendiente de todos los detalles.

Inés París (Madrid, 1962) es directora de cine, guionista de cine y televisión y creadora de series para Televisión Española. Destacan sus películas junto a Daniela Feherman, como Semen, una historia de amor (2005), o A mi madre le gustan las mujeres (2002), así como los títulos propiamente suyos, como Mi madre mató a mi padre (2016), Rivales (2008), o Miguel y William (2007). El Festival de Cine de Madrid rinde homenaje a toda su cinematografía, a sus cortometrajes y a sus largos.

En un tono mucho más cercano de lo que pensábamos, comenzamos a hablar con ella. Y realmente, estuvimos hablando más que otra cosa, porque la línea entre la altivez y la humildad es leve a veces, pero no en su caso. Nos contó que estaba contenta de que se revisasen sus películas bajo una cálida sonrisa. ¿Las causas? La dificultad de llevarlas a cabo y el poco tiempo para que las vean sus familiares y amigos.

Feliz en esta etapa de su vida, señala que lo interesante de una película cuando se revisa, como sucede con las suyas en el Festival,  es saber que están haciendo una foto fija de la sociedad de esa época y que servirá, en un futuro, como un testimonio de las cosas que allí se vivían, del ambiente que se respiraba, de los temas que la gente hablaba. Por ejemplo, su película A mi madre le gustan las mujeres trata el tema homosexual, tema tabú casi en nuestros días también, mucho antes de que en España se aprobase el matrimonio entre personas del mismo sexo. Aprovechamos para decirte que si no la has visto, querido jumpkater, es momento de hacerlo. Se aborda la sexualidad desde una perspectiva novedosa y muy cómica: la inclinación sexual verdadera descubierta en la madurez.

“yo, en general, disfruto mucho de lo bueno de la vida”

Precisamente hablando de Daniela Feherman, nos transmitió su cariño y admiración por ella, a parte de admitir que si bien valora mucho su etapa posterior al tándem, cuando trabajaban juntas llegaban a «un punto de fusión» tal que se terminaban las frases la una a la otra. «Trabajar con Daniela me enriqueció enormemente».

Casi al final de nuestra breve charla había llegado el momento de hablar de trabajo y mujeres, una unión no siempre favorable, aunque haya mejorado bastante en los últimos años. Hemos abierto la entrevista con una cita suya contundente. Como ella misma dice: «Me he enfrentado a muchos desafíos personales y profesionales, y estoy 100% segura de que, si hubiera sido un tío, me habría sido todo mucho más fácil». La brecha profesional entre hombres y mujeres es bastante amplia bajo su criterio, aunque reconoce algunos privilegios, como haber tenido acceso a los estudios o ser blanca. Además de estar bajo una familia que siempre le ha ayudado y le ha enseñado que, como mujer, iba a tener que enfrentarse a muchas cosas a lo largo de su vida.

Se despide de nosotras con un simple «un gusto», sabiendo que el gusto real era el nuestro.

Daniela Fejerman: “Siempre hay una desconfianza básica en que una mujer pueda dirigir una película”

Sale de un bar cercano a la sala, sonriente. Nos dice que no se adapta a los nuevos tiempos, que las redes sociales no terminan de ser lo suyo, que es de las pocas todavía fieles a Facebook. Buscamos un lugar con la luz suficiente para colocar a una directora y guionista que, aunque no lo parezca por la humildad que se aprecia en ella al escucharla hablar, lleva más de veinte años trabajando en la industria.

Daniela Fejerman (1964, Buenos Aires, Argentina) es una mujer dividida entre el mundo del teatro y el del cine. Nace encima de las tablas, donde se siente más libre, y se traslada a la gran pantalla de la mano de la que será su compañera de vida, Inés París. En común, ambas han escrito y dirigido sendos cortos – A mí quien me manda meterme en esto (1997), Vamos a dejarlo (1999) – y largometrajes, en los que se tratan temas bastante avanzados para la época: A mi madre le gustan las mujeres (2002), Semen, una historia de amor (2005), etc.

El paso del guión a la dirección fue el que separó sus caminos y les llevó a impulsar la creación de un espacio propio, dejando a un lado a “la cabecita pensante” que formaban ambas cineastas.

Daniela nos revela, entre miradas cómplices y melancólicas, cómo conoció a Inés París en la redacción del guion de algunas series de RTVE. Fue entonces cuando decidieron “salir al mundo como equipo”, juntas, dispuestas a llevar a la gran pantalla un largo en el que aparecieran sus nombres. Este sueño se materializó con Sé quién eres (2000), dirigida por Patricia Ferreira.

¿Pero qué les incentivó a coger el mando de la dirección? Tras finalizar su primer largo como guionistas, el tándem comprendió la dificultad de contar historias propias sin estar unidas a un director o directora. Decidieron comenzar dirigiendo cortos hasta que dieron el salto con su primera película como directoras.

Aprovechamos la ocasión de encontrarnos en un festival que otorga el protagonismo, que tanto se merecen, a las mujeres cineastas para conocer si el género había supuesto una barrera en este mundo en el que los hombres acaparan el 70 por ciento de las nominaciones a los Goya (datos de la última edición de los premios), Recordemos también que en ocho de las veintinueve categorías de premios del festival ninguna mujer estuvo nominada, lo que nos hace pensar que no es suficiente con que un hombre subido a unos tacones dé un discurso por la igualdad en plena gala; tal vez el problema sea más serio.

Daniela nos contó una anécdota al respecto en la que aparece Cristina Andreu, actual presidenta de CIMA: una foto en la que ella está rodeada de cineastas, todos hombres, deja entrever que algo se ha mejorado en la paridad de este sector, aunque actualmente el acceso a la profesión sea mucho más complicado para las mujeres. Al fin y al cabo y en palabras de Féjerman: “quienes están en frente tuyo a la hora de vender un proyecto son hombres, siempre tienes que demostrar algo más porque hay una desconfianza básica en que una mujer pueda dirigir una película”.

Para finalizar la entrevista adentrándonos un poco más en la piel de Daniela, le animamos a elegir entre sus hijos: cine o teatro. Como cualquier persona en este aprieto, no puede elegir entre ninguno y resalta las cualidades de ambos: el teatro para ella es libertad, mientras, el cine requiere más esfuerzo pero merece la pena. Lo que sí que tiene claro es que prefiere el detrás de las cámaras: “Delante ya ni de coña”. El guión y la dirección le apasionan a partes iguales, pero una cosa tiene clara, que “no querría escribir películas para que las dirigieran otros”.

Se despide de nosotras agradecida por la entrevista, aunque las más agradecidas por haber compartido esta charla tan inspiradora fuimos las jumpkaters