The Walt Disney Company, ¿qué te está pasando?

Hablar de Disney, ya no es hablar solamente de películas animadas. Con el paso de los años, la compañía ha ido apoderándose de las grandes productoras de cine del momento, hasta abarcar el conglomerado que hoy en día es: Walt Disney Pictures, Pixar Animation Studios, American Broadcasting Company (ABC), Buena Vista Motion Pictures Group, Lucasfilm, Marvel Entertainment, y la más reciente, 21st Century Fox. Es por tanto, que el término de “películas de Disney” ya no sólo son películas animadas de princesas, sino que también hay superhéroes y guerreros, gente de calle y “gente de galaxia”. Por esa misma razón, la productora primogénita, Walt Disney Studios, está viendo un cambio radical tanto en la forma de contar las historias, como en su contenido. 

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La sociedad ha evolucionado, y por lo que respecta a derechos humanos, a pasos agigantados afortunadamente. Hace unos años, acostumbrábamos a ver princesas que no podían vivir ni tenían sentido sin su príncipe. No obstante, y a partir de los 90 principalmente, empezaron a llegar una nueva generación de princesas mucho más guerreras, y mucho más independientes. De hecho, en el último de sus estrenos, Ralph rompe Internet (Rich Moore y Phil Johnston, Walt Disney Pictures 2018) han querido dejar claro este cambio de forma evidente. Por primera vez en la historia de la compañía, se ha decidido hacer un crossover juntando en el mismo film a todas las Princesas Disney, con un guión pícaro y humorístico en el que Vanellope Von Schweetz, protagonista de la película, no entiende el comportamiento de sus compañeras, incluso riéndose de ellas parodiando sus números musicales. ¿Cómo de bueno es este nivel de autocrítica por parte de la productora?

Además de todas las princesas, Ralph rompe Internet aprovecha para “alardear” de todo lo que es la compañía. Es por esa misma razón por la que podemos encontrar personajes como BuzzLightyear (Toy Story, Pixar Animation Studios 1995), Groot (Guardianes de la Galaxia, Marvel 2014), o Stormtroopers (Star Wars, Lucasfilm 1977). De hecho, incluso en la escena en la que se encuentran todas las Princesas Disney, Vanellope se sorprende porque no logra entender a la princesa Mérida (Brave, Pixar Animation Studios 2012), la única princesa considerada como tal que pertenece a otra productora que no es Walt Disney Pictures.

Film Review Beauty and the Beast

Pero el cambio de mentalidad de Disney no sólo lo vemos en las princesas. En sus últimas entregas, la productora está dejando claro que está abierta a mostrar un mundo más real por lo que a las personalidades de sus personajes se refiere. Por ese motivo, podemos encontrar como cada vez más se trata con más normalidad el tema de la homosexualidad en sus películas. De hecho, podemos encontrar personajes abiertamente LGTBI+, como Lefou (Josh Gad) del remake de La Bella y La Bestia (Bill Condon, Walt Disney Pictures 2017). Las críticas por esta interpretación del personaje no tardaron en llegar, pero los directivos de la compañía decidieron obviarlas, e incluso poniendo en duda la orientación sexual de personajes míticos como Terkina (Tarzán, Walt Disney Pictures 1999), Francis (Bichos, Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios 1998 ), El Genio (Aladdín, Walt Disney Pictures 1992) o la más sorprendente de todas, la Princesa Elsa de Arandelle (Frozen, Walt Disney Pictures 2012). De hecho, los rumores para la segunda parte de la película giran alrededor de ésta idea: la primera Princesa Disney homosexual.

No obstante, y como he dicho anteriormente, los cambios no sólo se perciben en el contenido de las historias, sino también en la forma en la que están contadas. La compañía tiene como personaje de referencia a Mickey Mouse, todos sus compañeros, y todas sus princesas. Pero sorprendentemente, no hay expectativas de futuro para la compañía para presentar una nueva princesa a corto plazo. Esto no significa que no vayan a haber películas de las productoras, simplemente es que apuestan por material de éxito seguro, es decir, han puesto de moda los remakes (volver a realizar una película pero adaptándola en su forma y contenido a la actualidad, especialmente en Live Action, es decir, adaptar películas de animación pero en acción real), y las secuelas, es decir, crear grandes sagas de sus películas y no crear un universo para una sola entrega.

Entre los últimos grandes éxitos de la compañía podemos encontrar ejemplos de ambos caminos: tras 14 años, el pasado verano se estrenó la que se considera la película de animación del año, Los Increíbles 2 (Brad Bird, Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios 2018); o el remake de una de las míticas películas de la productora, como es La Bella y La Bestia (Bill Condon, Walt Disney Pictures, 2017).

El éxito y la buena acogida de estos casos, ha hecho que la compañía haga oficial el calendario de sus próximas películas, entre las que podemos encontrar un sinfín de secuelas, como Toy Story 4 (21 de junio de 2019), o Frozen 2 (22 de noviembre de 2019). Aunque los fans de la productora están entusiasmados por los próximos estrenos de remakes más que por las secuelas, y es que Disney ha preparado las películas de acción real de Dumbo (29 de marzo de 2019), Aladdín (24 de mayo de 2019), o El Rey León (19 de julio de 2019). Pero no os asustéis, porque está claro que la compañía también estrenará nuevo contenido, como Artemis Fowl (9 de agosto de 2019), o el nuevo trabajo de la filial estrella de la compañía, Pixar Animation Studios, Onward (6 de marzo de 2020), que además estará protagonizada por Chris Pratt y Tom Holland.

Por tanto, podemos ver que Disney está cambiando. Habrá gente que para bien, otra gente estará disgustada por el nuevo camino de las tramas de sus historias. Lo que está claro es que Disney no se va a cansar de darnos lo que mejor sabe hacer: magia.