Embarazadas a rodar, ¿sí o no?

“Es compromiso de todos y todas luchar por una sociedad justa y equitativa, que no reduzca las oportunidades de las mujeres en momentos tan cruciales como el embarazo o la maternidad”. Con estas palabras termina el comunicado, compartido por Aina Clotet, en su Twitter personal en la mañana del pasado martes. En él, se detiene a explicar lo que había sucedido con su participación en la serie Déjate Llevar de Movistar +, dirigida por Leticia Dolera, quien se define a sí misma como “actriz, directora, feminista y mata-zombies profesional, con una habitación propia” en la red social en la que ha surgido toda la polémica, donde aún no se ha atrevido a pronunciarse.

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Entre los motivos dados para explicar el despido de la actriz, tras haber comunicado su embarazo a la productora, se argumentaba que se generaba la necesidad de cubrir costes adicionales en el seguro – Clotet aseguró que cubriría con su salario estos costes – y de realizar cambios en el plan de rodaje.

Embarazadas en pantalla

Podemos citar, sin embargo, numerosos casos de producciones anteriores que sí trataron de adaptarse a este “inconveniente” en el camino, tanto en el mundo del cine como en el de la pequeña pantalla. Estos van desde Madonna en el rodaje de Evita, donde la producción tuvo que rediseñar sus vestidos y cambiar el punto de vista o encuadre de algunos planos, hasta Courteney Cox en Friends, cuando la actriz se quedó embarazada en plena décima temporada, en el momento en el que su personaje acababa de adoptar niños por su incapacidad para tenerlos. Ironías de la vida, qué se le va a hacer. Se solucionó, como en otras muchas ocasiones, con ropa ancha. De esta manera, el espectador simplemente podía llegar a pensar que Mónica había cogido unos kilillos, como ocurrió con January Jones en Mad Men, serie en la que Don Draper no podía tener ya más hijos. Maquillaje, prótesis para incrementar su silueta y listo.

También en la sitcom Friends, los guionistas se adaptaron al embarazo de Lisa Kudrow inventándose una línea narrativa del todo novedosa: Phoebe, un personaje rocambolesco y crítico con todo lo convencional, se había quedado embarazada de trillizos para dárselos a su hermano, quien no podía tenerlos de forma natural con su mujer. Y en Mujeres Desesperadas, se vivió un giro de guión de un estilo similar: la hija adolescente de Bree se quedaba embarazada, y su madre, ante el temor al qué dirán, simulaba que quien verdaderamente iba a dar a luz era ella. La realidad era precisamente esa; Marcia Cross estaba embarazada de sus dos hijas. Al final, como apreciamos por estos ejemplos, parece haber solución para todo en esta vida. Pensemos si no en la abducción que se inventaron en Expediente X, para justificar la falta de Gillian Anderson en el rodaje. Simple creatividad.

Lisa Kudrow, embarazada en Friends

Otras actrices de series consagradas en el imaginario popular, se vieron obligadas a disimular su embarazo también a partir de ropas anchas, o incluso apareciendo en menos episodios por diversas causas, como viajes, reposo en cama por enfermedades, etc. Es el caso de Alyson Hannigan en Cómo conocí a vuestra madre, de Ellen Pompeo y Jessica Capshaw en Anatomía de Grey, de Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York, o de Julia Louis Dreyfus en la mítica Seinfeld.

Se pueden citar, además, casos de series españolas que adaptaron la trama al embarazo de sus actrices, como es el caso de Melanie Olivares en Aída, de Miryam Gallego en Águila Roja, o de Toni Acosta en UPA Dance. Esta última actriz ha agradecido a Aina sus palabras, mostrándose verdaderamente defraudada por lo ocurrido.

Los delantales de Angelina Jolie en El Intercambio, los abrigos de Julia Roberts en Ocean’s Twelve y de Kate Winslet en Divergente, el amplio vestuario de época de Helena Bonham-Carter en Sweeney Todd, las camisas blancas de Penélope Cruz en Piratas del Caribe 4…todas esas prendas ayudaron a esconder la tripa de estas actrices, a las que los directores querían sí o sí en sus producciones. Penélope, incluso, tuvo la suerte de contar con su hermana Mónica Cruz como su doble en las escenas más arriesgadas.

También las camisas anchas fueron un elemento crucial para disimular el embarazo de Jodie Foster en La habitación del pánico. Pero en este caso, no fueron suficiente. El rodaje se paralizó hasta que la actriz dio a luz, para ser retomado después con la filmación de las escenas de acción que quedaban.

Embarazadas que no salieron en pantalla

En la otra cara de la moneda, tenemos el caso de actrices que sí  fueron despedidas ante el problema que suponía su embarazo en términos de planificación de rodaje. Annette Bening tuvo que decir adiós a su papel de Catwoman en Batman Returns y Hunter Tylo fue despedida de la producción de la 5ª temporada de Melrose Place, antes incluso de llegar a realizar ninguna escena de la serie. Demandó a la productora y obtuvo una compensación de 4,8 millones de dólares, algo que la actriz consideró “una victoria para todas las mujeres y para todos los bebés que no nacen”.

El caso de Aina Clotet es complejo porque no existía aún un contrato de por medio. Era simplemente un acuerdo entre ambas partes. Según Chema García, secretario federal de UGT de medios de comunicación y cultura, si hubiera contrato, en el caso de que Clotet llevase a la producción a juicio, este estaría ganado por la actriz.

Queremos señalar, de todas maneras, que los ejemplos citados en lo relativo a las series, son de sitcoms o dramas ya empezados que, con el fin de seguir teniendo en su equipo a estas actrices, tuvieron que adaptarse a sus embarazos. La serie de Dolera es inédita; había tiempo de recular y de optar por la solución más efectiva. El problema es que alguien con un discurso como el de la directora y también actriz de Déjate llevar opte por esta solución. Ella misma se ha hecho abanderada del movimiento feminista, convirtiéndose en un referente, como lo era ya su Ariadna en Semen, una historia de amor (2005), película de Inés Parísy Daniela Fejerman

Lo más importante, en todo caso, es que este conflicto ha puesto el foco en un problema del sistema al que hay que buscar una solución: ¿Qué pasa cuando las mujeres nos quedamos embarazadas en el siglo XXI? La ropa amplia parece solo una simple tirita en estas circunstancias; sin cura para la herida.

Localizaciones y colores, dos nuevas formas de entender las películas

Vemos una obra audiovisual y sobre lo primero que reflexionamos, cuando empiezan a aparecer los créditos en pantalla, es sobre la historia o trama, cuando a veces no tiene ni por qué existir una historia clara. Dejamos de lado el resto de aspectos que abarcan la obra audiovisual, por la educación que hemos recibido, orientada a la búsqueda de un hilo conductor narrativo. Los profesores, en la escuela, nunca se han ocupado de instruir nuestra mirada, por lo que no sabemos ir más allá.

Para solucionar esto, queremos hablaros de dos de las herramientas que nos ayudan a ahondar en lo que subyace del audiovisual: las localizaciones y los colores o luces escogidas para el rodaje, o ya en posproducción, que constituyen la ambientación en sí misma que se le da al corto o largometraje, la atmósfera que se crea para él. Conocer cómo se ha construido una película en el plano de la producción y realización también nos hace explorar más aspectos de este mundo que solemos limitar a los actores, actrices y la relación entre ellos y el entorno. Pero, ¿cómo surge ese entorno? ¿Por qué? ¿Lo hemos explorado lo suficiente? ¿Hemos detenido nuestra mirada en él?

En relación con estos dos aspectos del cine, a los que no se atiende más que cuando una ciudad tan emblemática como Nueva York aparece en pantalla, la saturación de colores es muy clara o la iluminación desaparece para dar paso a la noche, es en lo que se fijan expresamente varias cuentas en redes sociales a las que queremos dar visibilidad.

@ColorsEffect en Twitter y @colorpalette.cinema en Instagram son dos cuentas, compartidas por el mismo usuario para divulgar su trabajo en ambas redes sociales, que se dedican al análisis de la imagen de diferentes piezas audiovisuales, a través de la realización de una paleta de colores de algunos de sus fotogramas. Se trata de una forma sencilla y atractiva, estéticamente, de presentar la información de forma detallada a un usuario cansado y con pocas ganas de leer.

Estos son algunos ejemplos de su obra:

 

Por otro lado, en lo que respecta a las localizaciones, nos gustaría destacar el trabajo de @filmtourismus, compartido por este usuario tanto en Twitter como en Instagram, así como en su página web, aunque en este caso este en alemán al ser esta su verdadera lengua natal. La persona que se esconde tras esta iniciativa es Andrea que, como reza su descripción en Instagram, se encuentra explorando el mundo escena a escena desde 2004. Es un trabajo muy bonito, aunque laborioso, pues más de las 90% de las localizaciones de cine han sido encontradas por ella misma.

Este proyecto acerca las películas al mundo real, facilitando a los usuarios interesados en ello, visitar la localización precisa o, incluso, hacer una ruta parecida a la emprendida por la encargada de este “blog de viajes cinéfilo” y conocer muchos de los lugares por los que ella ha pasado. Así, cualquier persona que tenga acceso a sus redes sociales puede saber dónde han sido rodados los largometrajes de las salas, de una forma muy cuidada estéticamente y muy visual: Andrea imprime o revela un fotograma de la película en la localización escogida y la superpone al lugar real de la escena, de forma que queda claro que ese es el sitio indicado. Para aquellos interesados, os mostramos algunos ejemplos de su trabajo.

“All the pieces matter”, por lo que recordad no atender solo a lo que veis en pantalla; id más allá. Y dadle cariño a estos usuarios que, con su trabajo, acercan más el mundo del cine a nuestras casas.