Entrevista Irene Garmtz

Como ya os adelantamos en la publicación de ayer sobre la dirección fotográfica, hoy entrevistamos a una de las invitadas del Club Internacional de Cine, la directora de fotografía, Irene Garmtz. Pero, ¿Qué hace exactamente un Director de fotografía (DOP)? Muchos ignoran el importante papel que tienen estos maestros de la luz -en inglés llamados cinematographers- en todas las películas y anuncios que vemos. De hecho, la misma Irene bromea sobre ello diciendo que cree que ni su madre sabe muy bien en qué consiste su trabajo.

Le hemos preguntado sobre cómo encontró su vocación -no es habitual que cuando uno es pequeño diga “quiero ser director de fotografía”- y cómo ha logrado hacerse un hueco en la profesión siendo mujer. Independientemente del género, tampoco es fácil conservar un estilo propio frente a las presiones de los productores. Aun así, Irene lo consigue, impregnando sus proyectos de ese “deje” que la caracteriza.

 

Sobre la dirección fotográfica

La Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid inicia este año un nuevo proyecto que ya ha cautivado a varios estudiantes: el Club Internacional de Cine. Irene Garmtz fue la invitada de la semana pasada e impartió el pasado miércoles una sesión sobre la dirección fotográfica en una rebosante sala multiusos.

Irene comenzó enseñándonos la influencia de la iluminación en la manera de caracterizar a un personaje. Así, Marlon Brando tiene un aspecto muy distinto en El Padrino y en El último Tango en París aunque ambas películas sean del mismo año (1972)de forma que la luz ayuda a definir ciertos rasgos de un personaje que el espectadora vinculará a una personalidad determinada. La narrativa va de la mano de la fotografía.

Tras aclarar el concepto de dirección fotográfica, algo nublado en la mente de algunos estudiantes, Irene guió a los allí presentes por un recorrido con paradas en sus tres películas favoritas desde la perspectiva  fotográfica: The Neon Demon, Mommy y Una chica vuelve sola de noche. Su elección fue muy acertada para mostrar los diferentes tipos de filtraje en cámara o recursos fotográficos empleados por los directores de fotografía de sendas películas.

En una escena de The Neon Demon en la que los comentarios de los personajes resultan muy impostados y falsos, la iluminación se acompasó  a la narrativa con luces de neón muy irreales en el baño de una discoteca haciendo honor al título de la película. Irene nos reveló que gran parte de las escenas de esta película se consiguieron aplicando vaselinas en el objetivo de la cámara, en su mayoría angulares para sugerir una sensación de claustrofobia en el espectador.

El caso de Mommy es de los más impactantes: el encuadre de la película acompaña a los sentimientos del protagonista, un niño afectado por la enfermedad de su madre que al principio se nos presenta como muy cohibido. Pero en un determinado momento- lamentamos el spoiler estético- dicho encuadre se rompe mientras el niño monta en su skate con un Oasis más liberador que nunca sonando de fondo. También hay que resaltar el contraste entre la luz natural que ilumina a los personajes durante la mayor parte del metraje y una escena en la que la luz está coloreada artificialmente.

El último film de la trilogía fue Una chica vuelve a casa sola de noche, con una fotografía dominada por el blanco y negro que contrasta a la perfección con las otras dos películas que nos expuso Garmtz.

A las directoras de fotografía también les toca vivir con ese dejà vu que las impide tomar las riendas en muchas grandes producciones o en largometrajes, quedando relegadas al ámbito de la publicidad o de los mediometrajes. Y para erizar todavía más el vello, destacamos que ninguna mujer ha ganado el Oscar a Mejor Dirección Fotográfica y que solamente una ha estado nominada a un Goya, Cristina Trenas, por New York Shadows.

“Esta categoría siempre ha estado muy dominada por hombres, así que estoy entusiasmada, no me lo creo; no es un tópico decir que para mí, la nominación ya es el premio”, estas fueron las primeras palabras de Cristina tras recibir la expectante noticia. New York Shadows, la película que  llevó su nombre a lo más alto “es muy experimental y de bajo presupuesto, de hecho éramos un equipo hiperreducido y desde el principio supimos que todos íbamos a tener que hacer de todo”, señaló Trena.

Como se ve, la mayor parte de nombres que aparecen en los créditos de cualquier película que nos terciemos a ver son hombres, pero no porque a las mujeres no nos interese este mundo y prefiramos no formarnos ni dedicarnos a él. Las profesionales de este sector ven inalcanzable llegar a formar parte del equipo de una superproducción, por lo tanto, están escondidas pero a la vez dando mucha guerra en pequeñas producciones o en cortos como se ha dicho, mientras que el punto de vista de las grandes películas lo ofrecen ellos.

Cristina opinó de su nominación, allá por 2014, que “supone un gran paso en la normalización de la presencia de las mujeres en esta especialidad, los académicos han vencido el machismo del que muchas veces se les acusa y han considerado el trabajo de una mujer en una película pequeña”.

Tras este paréntesis reivindicativo, vamos a repasar las 12 películas con mejor dirección fotográfica para Scout Tafoya, que publicó una lista en Fandor tras encuestar a seis críticos y expertos en cine.

EL ÁRBOL DE LA VIDA’ (TERRENCE MALICK, 2011)

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Director de fotografía: Emmanuel Lubezki.

‘APOCALYPSE NOW’ (FRANCIS FORD COPPOLA, 1979)

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Director de fotografía: Vittorio Storaro.

‘BARRY LYNDON’ (STANLEY KUBRICK, 1975)

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Director de fotografía: John Alcott. Destaca el trabajo de Alcott al iluminar la película únicamente con luces naturales como la de las velas.

DÍAS DEL CIELO’ (TERRENCE MALICK, 1978)

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Directores de fotografía: Néstor Almendros y Haskell Wexler. Esta película fue rodada únicamente durante “la hora mágica”, que se corresponde con la puesta de sol.

‘LOS VIVIDORES’ (ROBERT ALTMAN, 1971)

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Director de fotografía: Vilmos Zsigmond. El estilo está definido por una paleta pastel destilada con filtros dobles y humo.

‘EL CONFORMISTA’ (BERNARDO BERTOLUCCI, 1970)

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Director de fotografía: Vittorio Storaro. Se emplean tonos azules como símbolo de libertad.

‘2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO’ (STANLEY KUBRICK, 1968)

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Director de fotografía: Geoffrey Unsworth.

‘LA NOCHE DEL CAZADOR’ (CHARLES LAUGHTON, 1955)

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Director: Stanley Cortez.

‘LAS ZAPATILLAS ROJAS’ (MICHAEL POWELL Y EMERICH PRESSBURGER, 1948)

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Director de fotografía: Jack Cardiff.

‘EL CUARTO MANDAMIENTO’ (ORSON WELLES, 1942)

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Director de fotografía: Stanley Cortez.

‘CIUDADANO KANE’ (ORSON WELLES, 1941)

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Director de fotografía: Gregg Toland

‘AMANECER’ (F.W. MURNAU, 1927)

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Directores de fotografía: Karl Struss y Charles Rosher.

Rocío Montaño: “Tendría que ser tan común leer a Lorca como ver Lizzie McGuire”

El pasado 24 de octubre tuvimos la oportunidad de conocer a una ex estudiante de la Universidad Carlos III de Madrid y a una gran cineasta. Rocío Montaño debutó como dramaturga, como ella dice, con sus primos y hermanas en el corto  “Camisa Verde”. A esta obra le seguirían otras tantas hasta que por fin llegó su TFG “No hablo rumano”.

Para rodar su TFG, Rocío viajó a Rumanía con Bogdan,  un amigo que conocía de cuatro días y que aseguraba tener ascendencia gitana. Cámara y ganas en mano, fueron juntos a averiguarlo por diferentes pueblos rumanos asociados con el chico. 

Tras el visionado, Rocío nos confesó que no resultó ser tan buen amigo como parecía y el orgullo y la arrogancia del chico se tornaron insoportables. Al final, ella misma se convirtió en el objeto etnográfico del estudio y lo que parecía ser un film sobre Bogdan se convirtió en un film existencialista sobre la propia autora. 

Uno de los mayores obstáculos de la cineasta en estas tierras era el idioma: ella no sabía hablar rumano como deja bien claro en el título y casi nadie hablaba fluidamente el inglés, por lo que continuamente se sentía “atrapada y sin voz”. A todo esto hay que sumar el machismo que ya se palpaba al saludar a las mujeres: “En Rumanía, los hombres se dan la mano y a las mujeres ni las saludan”.

Al finalizar el coloquio, Rocío respondió a nuestras preguntas sin dejar de lado la tímida sonrisa que parece tener tatuada. Rompimos el hielo interesándonos por su impresión tras dar el salto del corto al largo: para Rocío no hay mucha diferencia, al menos en la escala en la que ella trabaja. Según ella: “simplemente vas montando la película y dura más”.

Y ya que teníamos a una veterana de nuestra carrera delante, aprovechamos para preguntarle qué opinaba sobre la educación universitaria en la materia de cine. Coincidimos totalmente con su respuesta: “Me parece que el cine está muy mal enseñado en esta carrera. Algunas asignaturas me salvaron un poco y me aportaron nuevas perspectivas”. Para ella, el cine se estudia de forma superficial y narrativa, pero es necesario relacionarse de otra manera con las imágenes audiovisuales y ampliar la perspectiva de los estudios de cine situándolos en el centro y motivando a los alumnos para que se empapen de cine y no se estudien de memoria títulos sin más. “Habría que tratarlo con más respeto al cine”.

“No hablo rumano” fue seleccionado para varios festivales, entre ellos, DocumentaMadrid o Cinespaña Toulouse. Sorprendentemente, en un principio Rocío quería mantener en secreto el film, “Yo pensaba: ¿qué pasa si Bogdan lo ve?”, nos comentaba entre risas. Pero finalmente agradeció a la gente que la apoyó y la animó a presentar su mediometraje a tantos festivales para que muchas personas disfrutaran con su trabajo.

¿Pero qué tiene entre manos Rocío? Actualmente está editando una película sobre las vacaciones con su familia en el campo en la que han grabado sus hermanas o su madre. Le encantaría repetir la experiencia y presentarla a algún festival, aunque sea un poco larga para los exigentes y tiquismiquis programadores de estos eventos.

Después de la entrevista, lo más probable es que la cineasta se pusiera un capítulo de su serie favorita. ¿Pero por qué esa y no otra? Muy fácil: “es una serie que me encantaba de pequeña. Además esta montada de forma muy loca y creo que hay que reivindicar lo popular. Tendría que ser tan común leer un libro de Lorca como ver Lizzie McGuire.”

Aquí os dejamos el tráiler de “No hablo rumano” y otro corto de Rocío sobre un concierto: “Lights”.