Cuando la violencia machista llega al cine

Seguro que más de una jumpkater coreaba este domingo el grito de “Ni una menos”. La ONU declaró el 25 de noviembre el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, conmemorando el asesinato de Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, tres hermanas que se opusieron al régimen del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo tratando de restaurar la democracia para el país.

Pero la mayoría de casos de violencia machista no son tan mediáticos y suceden en cualquier escenario, ya sea un instituto, la calle o el propio domicilio familiar. Parece que para la sociedad las cifras de asesinatos machistas son números vacíos sin nombre, sin familia y sin proyectos de vida. Todavía tenemos miedo cuando vamos por la calle o incluso con una amiga, todavía se nos cuestiona nuestra profesionalidad en la mayoría de empleos, todavía se nos juzga por nuestra forma de vestir o por nuestra forma de hablar… y así podríamos recitar una retahíla de casos en los que quizá no haya ninguna muerte física, pero vivir con miedo por el simple hecho de pertenecer a un género no debería estar permitido.

El cine a veces actúa como un aliado de la causa que pretende remover las conciencias que no consiguen despertar los informativos o la prensa. El equipo de JumpKat ha seleccionado cinco películas para que veas o para que recomiendes al pesado de turno que “ni machismo ni feminismo, igualdad”.

  1. TE DOY MIS OJOS

Protagonizada por Laia Marull y Luis Tosar y dirigida por Iciar Bollaín, la película retrata un caso de violencia doméstica reflejando las diferentes fases que atraviesa Antonio (Tosar). Pilar (Marull) huye con su hijo tras varios episodios de maltrato que ha sufrido en silencio. La película, ganadora de siete premios Goya, expone el miedo, el control y el chantaje emocional a los que se someten las víctimas de este tipo de violencia.

 

        2. EL COLOR PÚRPURA

Dirigida por Steven Spielberg y nominada once veces a los Oscar, narra la historia de una mujer negra (Whoopi Goldberg) que ha sido violada varias veces por su padre, quien después la vende a un hombre que la maltrata. La protagonista, Celie, igual que la Pilar de Bollaín, sufre en silencio las agresiones. A pesar de ello, la película es una oda a la liberación de las mujeres que se aprecia en el crecimiento y en la evolución del personaje de Goldberg, que acaba convertida en una mujer plenamente independiente.

 

3. LAS ELEGIDAS

Desgarradora historia sobre la trata de blancas que dirige David Pablos y presume de cinco premios Ariel en su palmarés. En la película, dos adolescentes (Ulises y Sofía) se enamoran. La familia del chico dirige una red de prostitución y Ulises colabora en el negocio familiar seduciendo a chicas jóvenes para su posterior explotación sexual. Sofía será una más en el engaño de Ulises.

 

4. TOMATES VERDES FRITOS

Además de la violencia de género, la película aborda la discriminación racial. En ella, Evelyn (Kathy Bates) conoce en un asilo a Ninny (Jessica Tandy), una mujer de avanzada edad que consigue atrapar a Evelyn con una dramática historia sobre dos amigas y el asesinato del marido de una de ellas, del que más tarde se revelará que era un maltratador. Gracias a la historia, Evelyn consigue desprenderse del papel de ama de casa para dar un giro a su vida y empezar a cuidarse a sí misma.

 

  1. DURMIENDO CON EL ENEMIGO

Algunas historias al más puro estilo hollywoodiense han incorporado en sus tramas algún drama sobre violencia de género. Este es un claro ejemplo de ello. La película está protagonizada por Julia Roberts, quien da vida a Laura, una mujer continuamente golpeada y abusada por su marido Martin. Un día , la chica decide desaparecer haciendo creer a su marido que está muerta. Al final, el hombre encontrará el paradero de Laura dispuesto a matarla, pero Laura ha rehecho su vida y es una mujer más fuerte de lo que él piensa.

 

‘CAMPO ATRÁS’, UNA HISTORIA NOSTÁLGICA QUE NARRA EL PASO DEL PUEBLO A LA CIUDAD

El equipo de “Campo Atrás”

Andrea Álvarez y Julu Martínez nos contaron los detalles de su TFG 

El pasado 17 de noviembre asistimos al estreno del TFG de Andrea Álvarez y Julu Martínez en el Centro Cultural Casa de Vacas. El cortometraje del tándem dura aproximadamente 27 minutos. 27 minutos de nostalgia y una cierta retrospectiva hacia el pasado, donde los personajes se enfrentan a decisiones que marcarán, sin duda, el futuro de sus vidas.

El problema que se plantea en el corto es fácilmente reconocible para muchísimas personas. En la actualidad, la gente joven que vive en un pueblo o en una ciudad pequeña no se lo piensa dos veces: salir rumbo a la gran ciudad es un hecho irrevocable. Pero no hace tanto tiempo los jóvenes tenían muchos más reparos a la hora de salir del cascarón.

Podríamos decir que este es el punto de partida del corto: se acaba la etapa del instituto y tengo que ver qué voy a hacer con mi vida. Pero no solo. La búsqueda de uno mismo en el terreno de la sexualidad está presente durante todo el proceso. El protagonista, Cesar, interpretado por Alberto Córdoba, se siente atraído por uno de sus amigos de infancia, pero realmente no sabe qué siente. Es una búsqueda de sí mismo, en un proceso por el que todos pasamos en esa famosa etapa de la vida conocida como adolescencia. Supone el paso de la adolescencia a la madurez. Además, Elena, la madre de César -Raquel Martínez en la vida real-,  también experimenta el proceso de encontrarse a sí misma después de la viudez. Un personaje entrañable que vive en la nostalgia de tiempos pasados. Por su parte, Bárbara,  la hija mayor de la familia, interpretada por María del Barrio, regresa al pueblo un fin de semana para dar una grata sorpresa a todos. 

Querido jumpkater, no te contaremos mucho más de la trama con la esperanza de que puedas verlo  muy pronto proyectado en algún festival, pero sí que hablaremos un poquito de la estética que representa.

Que viva lo vintage

La primer pregunta que decidimos hacerles fue acerca de la iluminación escogida. Nos explicaron que las decisiones de iluminación las determinaron el director de fotografía, Antonio Sanz, y Julu, parte creativa del proyecto. Para acercar visualmente la trama al espectador, ambientada en los años 2000, decidieron usar un filtro, el Pro Mist, que difumina las sombras y que satura bastante los colores, buscando retratar un ambiente nostálgico, que “alertase” al espectador de la época tratada. El aspect ratio también es curioso. La imagen está grabada en 4/3, precisamente porque en los 2000 se hacían las cosas con ese formato. Es, sin dudarlo, un guiño a la época, a la imagen tomada en esos años y a los valores que entonces se entendían.  En efecto, existe una coherencia entre todas las decisiones de producción, que refuerzan la idea plasmada en los diálogos: es una misma idea narrativa y audiovisual; fondo y forma confluyen.

Un TFG tirando al mediometraje

Jugando con el límite universitario, los creadores optaron por el riesgo de hacer un cortometraje bastante largo, 27 minutos más o menos, con todo lo que ello supone. En otras palabras, cuantas más horas grabes, más horas hay de postproducción después y más posibilidades hay de cometer errores. Añadido, todo ello, al estrés que supone un TFG cualquiera. En base a esto, nos comentaron que no habían tenido que variar mucho el guión original para adaptarlo a los límites universitarios; solo tuvieron que acortar algunas escenas, precisamente para no pasarse del máximo permitido por la universidad: 25 minutos. Parece que esos 27 minutos fueron permitidos, por suerte para todos.

Os confesamos que nuestra escena favorita tiene lugar cuando el joven protagonista masculino y su compañero de clase, sin tener clara su sexualidad ni lo que sienten realmente, se besan bajo un Toro de Osborne. Es el futuro frente al pasado. El avance generacional frente a lo obsoleto. La vanguardia frente a lo tradicional. Es una escena de contrastes.

Para finalizar el círculo perfecto, creado entre lo técnico y lo ligado a la historia, ofrecieron por el precio de dos euros, una carátula de VHS del corto, con un link a Vimeo y dos postales. Julu y Andrea, demostraron mejor que nadie, que todas las piezas cuentan.

 

Embarazadas a rodar, ¿sí o no?

“Es compromiso de todos y todas luchar por una sociedad justa y equitativa, que no reduzca las oportunidades de las mujeres en momentos tan cruciales como el embarazo o la maternidad”. Con estas palabras termina el comunicado, compartido por Aina Clotet, en su Twitter personal en la mañana del pasado martes. En él, se detiene a explicar lo que había sucedido con su participación en la serie Déjate Llevar de Movistar +, dirigida por Leticia Dolera, quien se define a sí misma como “actriz, directora, feminista y mata-zombies profesional, con una habitación propia” en la red social en la que ha surgido toda la polémica, donde aún no se ha atrevido a pronunciarse.

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Entre los motivos dados para explicar el despido de la actriz, tras haber comunicado su embarazo a la productora, se argumentaba que se generaba la necesidad de cubrir costes adicionales en el seguro – Clotet aseguró que cubriría con su salario estos costes – y de realizar cambios en el plan de rodaje.

Embarazadas en pantalla

Podemos citar, sin embargo, numerosos casos de producciones anteriores que sí trataron de adaptarse a este “inconveniente” en el camino, tanto en el mundo del cine como en el de la pequeña pantalla. Estos van desde Madonna en el rodaje de Evita, donde la producción tuvo que rediseñar sus vestidos y cambiar el punto de vista o encuadre de algunos planos, hasta Courteney Cox en Friends, cuando la actriz se quedó embarazada en plena décima temporada, en el momento en el que su personaje acababa de adoptar niños por su incapacidad para tenerlos. Ironías de la vida, qué se le va a hacer. Se solucionó, como en otras muchas ocasiones, con ropa ancha. De esta manera, el espectador simplemente podía llegar a pensar que Mónica había cogido unos kilillos, como ocurrió con January Jones en Mad Men, serie en la que Don Draper no podía tener ya más hijos. Maquillaje, prótesis para incrementar su silueta y listo.

También en la sitcom Friends, los guionistas se adaptaron al embarazo de Lisa Kudrow inventándose una línea narrativa del todo novedosa: Phoebe, un personaje rocambolesco y crítico con todo lo convencional, se había quedado embarazada de trillizos para dárselos a su hermano, quien no podía tenerlos de forma natural con su mujer. Y en Mujeres Desesperadas, se vivió un giro de guión de un estilo similar: la hija adolescente de Bree se quedaba embarazada, y su madre, ante el temor al qué dirán, simulaba que quien verdaderamente iba a dar a luz era ella. La realidad era precisamente esa; Marcia Cross estaba embarazada de sus dos hijas. Al final, como apreciamos por estos ejemplos, parece haber solución para todo en esta vida. Pensemos si no en la abducción que se inventaron en Expediente X, para justificar la falta de Gillian Anderson en el rodaje. Simple creatividad.

Lisa Kudrow, embarazada en Friends

Otras actrices de series consagradas en el imaginario popular, se vieron obligadas a disimular su embarazo también a partir de ropas anchas, o incluso apareciendo en menos episodios por diversas causas, como viajes, reposo en cama por enfermedades, etc. Es el caso de Alyson Hannigan en Cómo conocí a vuestra madre, de Ellen Pompeo y Jessica Capshaw en Anatomía de Grey, de Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York, o de Julia Louis Dreyfus en la mítica Seinfeld.

Se pueden citar, además, casos de series españolas que adaptaron la trama al embarazo de sus actrices, como es el caso de Melanie Olivares en Aída, de Miryam Gallego en Águila Roja, o de Toni Acosta en UPA Dance. Esta última actriz ha agradecido a Aina sus palabras, mostrándose verdaderamente defraudada por lo ocurrido.

Los delantales de Angelina Jolie en El Intercambio, los abrigos de Julia Roberts en Ocean’s Twelve y de Kate Winslet en Divergente, el amplio vestuario de época de Helena Bonham-Carter en Sweeney Todd, las camisas blancas de Penélope Cruz en Piratas del Caribe 4…todas esas prendas ayudaron a esconder la tripa de estas actrices, a las que los directores querían sí o sí en sus producciones. Penélope, incluso, tuvo la suerte de contar con su hermana Mónica Cruz como su doble en las escenas más arriesgadas.

También las camisas anchas fueron un elemento crucial para disimular el embarazo de Jodie Foster en La habitación del pánico. Pero en este caso, no fueron suficiente. El rodaje se paralizó hasta que la actriz dio a luz, para ser retomado después con la filmación de las escenas de acción que quedaban.

Embarazadas que no salieron en pantalla

En la otra cara de la moneda, tenemos el caso de actrices que sí  fueron despedidas ante el problema que suponía su embarazo en términos de planificación de rodaje. Annette Bening tuvo que decir adiós a su papel de Catwoman en Batman Returns y Hunter Tylo fue despedida de la producción de la 5ª temporada de Melrose Place, antes incluso de llegar a realizar ninguna escena de la serie. Demandó a la productora y obtuvo una compensación de 4,8 millones de dólares, algo que la actriz consideró “una victoria para todas las mujeres y para todos los bebés que no nacen”.

El caso de Aina Clotet es complejo porque no existía aún un contrato de por medio. Era simplemente un acuerdo entre ambas partes. Según Chema García, secretario federal de UGT de medios de comunicación y cultura, si hubiera contrato, en el caso de que Clotet llevase a la producción a juicio, este estaría ganado por la actriz.

Queremos señalar, de todas maneras, que los ejemplos citados en lo relativo a las series, son de sitcoms o dramas ya empezados que, con el fin de seguir teniendo en su equipo a estas actrices, tuvieron que adaptarse a sus embarazos. La serie de Dolera es inédita; había tiempo de recular y de optar por la solución más efectiva. El problema es que alguien con un discurso como el de la directora y también actriz de Déjate llevar opte por esta solución. Ella misma se ha hecho abanderada del movimiento feminista, convirtiéndose en un referente, como lo era ya su Ariadna en Semen, una historia de amor (2005), película de Inés Parísy Daniela Fejerman

Lo más importante, en todo caso, es que este conflicto ha puesto el foco en un problema del sistema al que hay que buscar una solución: ¿Qué pasa cuando las mujeres nos quedamos embarazadas en el siglo XXI? La ropa amplia parece solo una simple tirita en estas circunstancias; sin cura para la herida.

Pessigolles

El otro día escuché que cosquillas en catalán se decía “pessigolles”. Y mira que la palabra “cosquillas” hasta el momento me parecía de lo más resultona, pero es que nadie puede negar que  “pessigolles” es espléndida.

Por esto y porque queremos destacar el trabajo de cineastas y actores catalanes, hoy os traemos películas que han sido rodadas en esta lengua, para que vayáis practicando el idioma y encontréis algún tesoro como nos pasó a nosotras con “pessigolles”.

 

Herois

Nada mejor que empezar la lista de hoy con una película que se remonta a los años ochenta en España. Dirigida por Pau Freixas y escrita por Albert Espinosa, tándem del que pudimos disfrutar con Polseres Vermelles, Herois nos acerca a los veranos que un publicista estresado y comprometido con su trabajo vivía de niño en el pueblo. La infancia perdida y la nostalgia que esto provoca son los dos ejes sobre los que gira el film.

“Queríamos contar cómo éramos justo antes de perder nuestra inocencia y, concretamente, en nuestros veranos”. Esta era la idea inicial que nacía por 2006 en la mente de Luis de Val y Pau Freixas, solo les faltaba un cautivador guion de la mano de Espinosa.

¿Pero cómo eligieron a los cinco protagonistas del film? Buscaban niños espontáneos, no querían actores. Àlex Monner, Mireia Vilapuig, Ferran Rull, Marc Balaguer y Joan Sorribes dieron vida a los niños que aparecen en la película, lo que les ayudó a dar el salto a otras producciones.

Por último, queremos destacar que esta fue la primera película rodada en España en formato digital con una cámara Sony F35 para contrarrestar el alto contraste lumínico y el rango dinámico tan alto que había rodando en verano.

Barcelona nit d’estiu

Película de comedia romántica dirigida por Dani de la Orden. Se cuentan seis relatos de amor interconectados que sucedieron en una tierna noche de agosto de 2013. El cometa Rose atravesó el cielo esa noche, entonces surgieron más de 500 historias de amor en la ciudad Condal, en la película se cuentan seis de ellas.  Pretende ensalzar las diversas identidades sexuales de manera natural. La película cuenta con una banda sonora en catalán compuesta por Joan Dausà que ganó el Premio a Mejor Música Original en la 6º Edición de los Premios Gaudí. Además, fue nominada en este mismo festival a Mejor Película en Lengua Catalana y Mejor Montaje.

Os dejamos aquí una canción de la película para que disfrutéis de la mano de Dausà:

 

La teta i la lluna

Un niño de nueve años llamado Tete se siente desplazado cuando  nace su hermano: su madre le alimenta con leche del pecho mientras que Tete tiene que conformarse con leche de botella. Tete, dejándose llevar por los celos, se obsesiona con conseguir un pecho para él solo donde poder mamar. El Edipo interior de Tete resurge más fuerte que nunca cuando llega una bailarina francesa al pueblo a quien Tete regala una rana. Conmovida por la ternura que le ofrece el niño, la bailarina decide amamantarlo.

Dirigida por Bigas Luna y rodada en Reus, se inspira en autobiográficos recuerdos del director y llegó a ganar un premio en el Festival de Venecia al mejor guion.

La ciutat cremada

Dirigida por Antoni Ribas y protagonizada por Xabier Elorriaga entre otros, la película narra los acontecimientos que se vivieron en Barcelona desde el Desastre de Cuba hasta la Semana Trágica desde los ojos de una familia de la ciudad condal.

Aunque no es de las más conocidas en lengua catalana, la película obtuvo un importante reconocimiento por parte de la crítica. Entre su palmarés se encuentra el Premio Especial del Jurado del Festival Internacional de Cine de Montreal. Además, su protagonista, Xabier Elorriaga, fue galardonada con la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor actor protagonista.

 

Estiu 1993

El verano que cambió la vida de Carla Simón y de muchos de nosotros está escrito por ella misma y además basado en su propia infancia. Frida es el alma de la película, una niña de seis años que tiene que abandonar Barcelona después de que sus padres muriesen de sida para irse a vivir al campo con sus tíos y su prima. Durante el verano de 1993, Frida aprenderá a convivir con su dolor y sus padres empezarán a quererla como su propia hija.

En el vasto palmarés de la película se pueden leer reconocidas menciones en varios festivales: Premios Forqué, Premios Sant Jordi, Gaudí o Goya, en esta última categoría destacamos el premio de Carla Simón como mejor directora novel.

 

Localizaciones y colores, dos nuevas formas de entender las películas

Vemos una obra audiovisual y sobre lo primero que reflexionamos, cuando empiezan a aparecer los créditos en pantalla, es sobre la historia o trama, cuando a veces no tiene ni por qué existir una historia clara. Dejamos de lado el resto de aspectos que abarcan la obra audiovisual, por la educación que hemos recibido, orientada a la búsqueda de un hilo conductor narrativo. Los profesores, en la escuela, nunca se han ocupado de instruir nuestra mirada, por lo que no sabemos ir más allá.

Para solucionar esto, queremos hablaros de dos de las herramientas que nos ayudan a ahondar en lo que subyace del audiovisual: las localizaciones y los colores o luces escogidas para el rodaje, o ya en posproducción, que constituyen la ambientación en sí misma que se le da al corto o largometraje, la atmósfera que se crea para él. Conocer cómo se ha construido una película en el plano de la producción y realización también nos hace explorar más aspectos de este mundo que solemos limitar a los actores, actrices y la relación entre ellos y el entorno. Pero, ¿cómo surge ese entorno? ¿Por qué? ¿Lo hemos explorado lo suficiente? ¿Hemos detenido nuestra mirada en él?

En relación con estos dos aspectos del cine, a los que no se atiende más que cuando una ciudad tan emblemática como Nueva York aparece en pantalla, la saturación de colores es muy clara o la iluminación desaparece para dar paso a la noche, es en lo que se fijan expresamente varias cuentas en redes sociales a las que queremos dar visibilidad.

@ColorsEffect en Twitter y @colorpalette.cinema en Instagram son dos cuentas, compartidas por el mismo usuario para divulgar su trabajo en ambas redes sociales, que se dedican al análisis de la imagen de diferentes piezas audiovisuales, a través de la realización de una paleta de colores de algunos de sus fotogramas. Se trata de una forma sencilla y atractiva, estéticamente, de presentar la información de forma detallada a un usuario cansado y con pocas ganas de leer.

Estos son algunos ejemplos de su obra:

 

Por otro lado, en lo que respecta a las localizaciones, nos gustaría destacar el trabajo de @filmtourismus, compartido por este usuario tanto en Twitter como en Instagram, así como en su página web, aunque en este caso este en alemán al ser esta su verdadera lengua natal. La persona que se esconde tras esta iniciativa es Andrea que, como reza su descripción en Instagram, se encuentra explorando el mundo escena a escena desde 2004. Es un trabajo muy bonito, aunque laborioso, pues más de las 90% de las localizaciones de cine han sido encontradas por ella misma.

Este proyecto acerca las películas al mundo real, facilitando a los usuarios interesados en ello, visitar la localización precisa o, incluso, hacer una ruta parecida a la emprendida por la encargada de este “blog de viajes cinéfilo” y conocer muchos de los lugares por los que ella ha pasado. Así, cualquier persona que tenga acceso a sus redes sociales puede saber dónde han sido rodados los largometrajes de las salas, de una forma muy cuidada estéticamente y muy visual: Andrea imprime o revela un fotograma de la película en la localización escogida y la superpone al lugar real de la escena, de forma que queda claro que ese es el sitio indicado. Para aquellos interesados, os mostramos algunos ejemplos de su trabajo.

“All the pieces matter”, por lo que recordad no atender solo a lo que veis en pantalla; id más allá. Y dadle cariño a estos usuarios que, con su trabajo, acercan más el mundo del cine a nuestras casas.